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28/5/2010
Me emociona que me hayas escrito este mail. Y mucho más me emociona el contenido.
Leyéndolo, se me pianta un lagrimón. Y respondiéndolo, seguramente se me piantarán algunos más. Pero no lagrimones lastimeros, tristes como los del tango. No. Lagrimones como los del Fénix de Harry Potter. Lagrimones que dan vida, y enaltecen el espíritu.
Tus palabras son muy sentidas, y sé que vienen desde el corazón. Gracias por tu afecto. Es bueno sentirlo, como siempre lo sentí, pero es mucho mejor cuando uno los ve puestos en palabras. Yo también te quiero mucho.
Cuando tenía tu edad, y personas que tenían la mía, me decían qué hacer y qué no hacer. Cuando me decían “vas a ver … cuando hayas vivido lo suficiente vas a entender …”, “no entendés nada, la edad te va a mostrar cómo son las cosas …”. Esas cosas (perdón la expresión) me rompían las pelotas. Creo que yo, sólo puedo decirte algunas cosas que me pasaron, y algunas cosas que me parecen. A mí.
En mi vida, la culpa nunca fue muy una buena compañera. Sí ,el perdón y la tolerancia. La comprensión y la humildad. Todas actitudes que tienen que empezar con uno mismo. Culparnos no sirve, y menos condenarnos. ¿Me equivoqué? Muchas veces. Arrepentirse sólo sirve si es para aprender. El futuro está adelante.
Y sí, muchas veces miramos para atrás, y nos gustaría cambiar alguna que otra cosa. No vale la pena pensar en eso.
Choqué varias veces en mi vida. Y me sentí mal. Frustrado, fracasado, sin salida. Y con la única compañía de la soledad. Aunque tuviera amigos que me acompañaron y me ayudaron. Pero creo, que el impulso de la vida, si no lo asfixiamos, prevalece.
Gracias por decirme lo que me decís. No sé si soy bueno o malo. Siempre traté de hacer lo que me dictó mi sentimiento y mis ideas. El objetivo de mi vida es que el mundo sea un poquito mejor después de mí. Y que mi vida influencie en la vida de otros, unos pocos, no más, para que esos otros hagan de este mundo algo un poco mejor. Con mis hijos, siempre traté, y trato, de ser un simple agente, para que ellos sean ellos mismo. Regarlos, alentar, acompañar y, de vez en cuanto transmitir alguna que otra advertencia, sin influir, sólo diciendo lo que veo. Sí, estoy orgullosos de ellos. No son perfectos, pero esa es la condición del ser humano.
En tu mail hay un dejo de despedida. No quiero que sea así. Nos vamos a seguir viendo. Tomar un café, algún programa juntos …. Habrá oportunidades, o la vamos a fabricar!
Entender … entender …. a veces hay que entender, que todavía no es tiempo de entender. A veces hay que aprender a amar nuestras dudas, y amándolas, quizás lleguemos a entenderlas. Te mando un texto de Rainer María Rilque, , de su libro Cartas a un joven poeta, que expresa, mucho mejor que yo, esta idea.
Te quiero mucho, y espero … no! Estoy seguro! de que nos vamos a seguir viendo!!! Y, en serio, no es una formalidad!: Contá conmigo!!! Hay gente que dice por ahí, que soy muy buena oreja!!!
Besote!
"yo querría rogarle ... tenga paciencia frente a todo cuanto en su corazón no esté todavía resuelto. Y procure encariñarse con las preguntas mismas, como si fuesen habitaciones cerradas o libros escritos en un idioma muy extraño. No busque de momento las respuestas que necesita. No le pueden ser dadas, porque usted no sabría vivirlas aún -y se trata precisamente de vivirlo todo-. Viva usted ahora sus preguntas. Tal vez, sin advertirlo siquiera, llegue así a internarse poco a poco en la respuesta anhelada y, en algún día lejano, se encuentre con que ya la está viviendo también."
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